OBJETIVOS


¿QUÉ ES Y POR QUÉ LUCHA EL MOMPADE?


Lograr la paz y la seguridad, el progreso económico y la equidad social, la democracia y el respeto a los derechos humanos, objetivos que constituyen base fundamental de la razón de ser y de la acción del MOMPADE, se ha convertido en necesidad ineludible de la humanidad en su conjunto, ya que son esos factores cuando están ausentes, cuando se desconocen o se violan, las verdaderas raíces de los problemas que vive el mundo.
                            
La paz que buscamos es la construcción de un ambiente de respeto, armonía y libertad, de observancia estricta de leyes y de elementales normas de convivencia que garanticen al individuo y a las sociedades una vida plena y llena de oportunidades; la paz es el fin del hambre, del analfabetismo, de la insalubridad, de la pobreza, de la intolerancia, de la imposición, de la amenaza, de la injusticia; es el florecimiento de la vida de la explotación de todo su potencial. Es el estado de cosas en el que mujeres y hombres pueden satisfacer sus anhelos, sus deseos, y acercarse junto con su comunidad a la felicidad y el bienestar, pero sin interferir con las idénticas y legítimas aspiraciones de otros individuos y grupos sociales.

Pero en esos términos ella seguirá siendo una utopía si no es total, si no es común a todos los individuos y pueblos de la tierra, en su escala más amplia, la paz es sinónimo de respeto entre los pueblos. La convivencia pacífica entre estados, similares o con regímenes políticos, económicos, sociales y culturales diversos, debe estar regida invariablemente por principios del derecho internacional, de entre los que destacan el de no intervención y el de libre autodeterminación de los pueblos. Es indispensable para el bienestar mundial que se garanticen condiciones justas para que cada pueblo le sea posible alcanzar sus ideales y defender sus intereses nacionales.

En el mundo de hoy sigue cobrando gran vigencia y resonante significado el pensamiento expresado hace ya más de un siglo por Benito Juárez en su más alta, celebre y conocida sentencia: “entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.” Este reconocimiento que conlleva la paz para ser alcanzada es el punto de partida que nos garantiza avanzar siempre en el camino correcto.
   
La lucha por la paz es la lucha por la justicia en todos los niveles. Nunca la explotación de individuos o pueblos ha sido justificable, menos aún en el pleno siglo XXI. No hay fundamento de ninguna especie, mucho menos moral o ético, para permitir que la acumulación sea, como lo está siendo, indiscriminada y brutal. Lleva en sí misma el germen de la destrucción y es la base de toda injusticia. Con base en ella, los países que más tienen pretenden imponer sus condiciones sobre los países que menos tienen, con lo que crean situaciones de grave inestabilidad y riesgo.

Por ello, las ciencias, incluyendo prioritariamente la política y la economía, junto con las tecnologías deben ponerse de inmediato al servicio de los pueblos para que, a través del mejoramiento de sus condiciones de vida, se suprima la injusticia y, con ello, las tensiones internacionales.

No hay paz sin desarrollo ni desarrollo sin paz. Solamente en la paz pueden darse la justicia social, la cordial convivencia y el disfrute colectivo de la libertad como valor esencial de mujeres y hombres.

En el mundo de hoy se refuerza cada vez más la consideración reiterada por el acontecer histórico de que la necesidad de mantener un desarrollo equilibrado que incorpore la libertad, la justicia y la equidad entre sus más altos objetivos, ya que únicamente asegurando un desarrollo con estas características se puede pensar en un ambiente de paz y en una situación que haga posible la paz.

Por el desarrollo entendemos no el simple crecimiento económico o el equilibrio de las simples variables macroeconómicas, sino un sano crecimiento acompañado de impactos positivos sobre las condiciones de vida de la población, de pausas culturales integradoras y con criterios sustentables con respecto a la ecología. Sin estas premisas todo crecimiento alcanzado ampliaría las brechas de desigualdad tanto a nivel mundial como en cada país.

“El MOMPADE es un movimiento de convergencia; un movimiento nacional, plural, diverso, democrático y patriótico, de acción y unidad en torno a puntos programáticos que recogen intereses y demandas del pueblo mexicano y de toda la nación”.
  
El movimiento mexicano por la paz y el desarrollo, esta adherido al Consejo Mundial por la Paz (CMP) comparte sus principios y objetivos  que son promover la coexistencia pacífica entre las naciones y el desarme nuclear lucha por su realización,  y declara que unirá sus esfuerzos a los de otros movimientos coincidentes de América latina y el Caribe, así como de Estados unidos y Cánada para coordinar acciones y establecer formas de actividades conjuntas permanentes.

El MOMPADE es parte del CMP porque, como lo establece su carta reglamentaria “el consejo mundial de la paz se ha adherido consecuentemente a los principios y objetivos fundamentales establecidos por sus fundadores y se inspira en la carta de las naciones unidas, y en la declaración universal de los derechos humanos.  

Desde su creación en 1949, el CMP ha crecido y extendido hasta convertirse en un movimiento de masas a escala mundial. Apoya la paz, el desarme y la seguridad mundial; la independencia nacional, la justicia económica, social y el desarrollo; la protección del medio ambiente, los derechos humanos y la herencia cultural; la solidaridad y el apoyo a los pueblos y movimientos de liberación que luchan por la independencia, la soberanía e integridad de sus países y contra el imperialismo. Las organizaciones y movimientos nacionales de paz asociados con el CMP, junto con las personas de diferentes corrientes políticas, pueden encontrarse en todos los continentes y regiones del mundo.

El CMP se guía por las palabras de su presidente fundador, Frederick Joliot-Curie  “La´Paz es asunto de todos”.

El Movimiento por la Paz en México es miembro fundador del CMP,  en 1994 a instancias de Manuel Terrazas Guerrero, se transforma en el actual MOMPADE, participando en; asambleas, foros, conferencias y congresos convocados por el CMP.